
Tus ojos. Chispa infinita de luces matizadas con sabor a dolor. Me pierdo en ellos, señales estridentes que atacan mi cabeza, constantes y molestos.
Surcos rectilíneos que invaden la geografía de mi cuerpo desnudo.
Tu boca. Suave al tacto. Una incitación con olor a delirio espeso de sensaciones inmersas llenas de placer.


